Son las cinco de la noche. Aquí oscurece muy pronto y si forzara mi texto al color del cielo podría decir que es noche desde las tres y media hasta las ocho y media. Las noches son largas pero poco importa porque en realidad no venía a hablar de la noche, sino de las ideas que pasaron por mi cabeza desde que me desperté, de las ideas que me llegaron en todo este día.

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