Unos meses atrás estuve en Auschwitz y se dio esta conversación entre una visitante y un guía que explicaba las atrocidades cometidas en el lugar:

– Esto es terrible -dijo la visitante al escuchar sobre el exterminio de personas- ¿Cómo es posible que nadie haya visto algo o nadie haya dicho algo?

– Bueno señora -respondió el guía- en ese momento hubo gente que miró para otro lado.

– Pero ¿cómo se puede mirar para otro lado? Hoy esto no pasaría -insistió ella algo molesta-.

– Señora -dijo el hombre tratando de mantener la calma- ¿Acaso no está pasando con la gente que muere en el mar huyendo de la hambruna y de la guerra? ¿Hacia dónde miramos todos ahora? ¿Hacia dónde miro yo? ¿Y hacia donde mira usted?

La mujer no habló más.