Hace unos días corrí para alcanzar el bus. Corrí y corrí mucho. Me apresuré por estar ahí antes que partiera. Finalmente subí y con el poco aire que me quedaba suspiré agitado.

Cuando pude calmarme miré el reloj y me di cuenta que era temprano. Me di cuenta que si cogía el siguiente bus llegaria bien, y el siguiente a ese también me habría servido.

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